¿Por qué dos personas pueden responder de manera diferente a una alimentación aparentemente similar? La respuesta no depende de un único factor.
Edad, actividad física, microbiota, metabolismo, entorno y hábitos intervienen en la respuesta individual a la dieta. A ellos se suma otro componente cada vez más estudiado: la genética.
La nutrigenética y la nutrigenómica investigan precisamente la relación entre nuestros genes y la alimentación y forman parte del desarrollo de la denominada nutrición personalizada o nutrición de precisión. La investigación muestra que las personas difieren en sus necesidades y respuestas a determinados nutrientes, aunque la genética constituye solo una pieza dentro de un sistema mucho más complejo.
De la dieta genérica a la nutrición de precisión: la dieta según el ADN
Las recomendaciones nutricionales generales continúan siendo esenciales para la salud pública. Sin embargo, no todas las personas responden de la misma manera a los mismos alimentos o nutrientes.
La nutrición de precisión intenta comprender esa variabilidad para adaptar las intervenciones a grupos de personas con determinadas características biológicas y metabólicas.
El ADN puede aportar información sobre algunas diferencias en el metabolismo, pero hablar de una simple “dieta según el ADN” puede resultar reduccionista. La nutrición personalizada más avanzada integra genética con datos clínicos, estilo de vida, microbiota, biomarcadores, preferencias y entorno.
Por ello, un test genético no debería interpretarse de forma aislada ni sustituir a la valoración realizada por un profesional sanitario.
Qué es la nutrigenética y cómo se diferencia de la nutrigenómica
Aunque los términos se utilizan a veces como sinónimos, estudian dos direcciones diferentes de una misma relación.
La nutrigenética analiza cómo las variaciones genéticas entre personas pueden modificar su respuesta a los componentes de la dieta.
La nutrigenómica, por su parte, estudia cómo los alimentos y nutrientes pueden influir en la expresión y regulación de los genes.
Podemos resumirlo así: la nutrigenética pregunta cómo nuestros genes influyen en la manera en la que respondemos a la alimentación, mientras que la nutrigenómica estudia cómo la alimentación influye en la actividad de nuestros genes. Ambas áreas son complementarias y constituyen una base importante para el desarrollo de la nutrición personalizada.
Aplicaciones prácticas de la nutrición personalizada
La investigación en nutrigenética estudia numerosos procesos relacionados con el metabolismo de grasas, hidratos de carbono, vitaminas y otros nutrientes.
Sin embargo, el potencial de esta disciplina debe diferenciarse de la aplicación clínica ya validada. Muchas interacciones gen-dieta continúan investigándose y una parte importante de los rasgos metabólicos depende de numerosos genes y factores ambientales, no de una única variante genética.
Intolerancias y sensibilidades alimentarias: el papel de los polimorfismos
Existen situaciones en las que determinadas variantes genéticas ayudan a explicar diferencias entre personas. Un ejemplo conocido es la persistencia o pérdida de actividad de la enzima lactasa, relacionada con variantes próximas al gen LCT y con la capacidad para digerir lactosa durante la edad adulta.
Sin embargo, no todas las intolerancias o sensibilidades alimentarias pueden diagnosticarse mediante un test genético.
Los síntomas digestivos requieren una valoración clínica completa porque pueden tener orígenes muy distintos. La genética puede aportar información en contextos concretos, pero no sustituye las pruebas diagnósticas ni permite atribuir cualquier reacción a un polimorfismo.
Este punto resulta especialmente importante ante el crecimiento de pruebas genéticas directas al consumidor: la literatura científica ha advertido de que algunos servicios comerciales pueden presentar conclusiones nutricionales más amplias de lo que permite la evidencia disponible.
Nutrición genética y deporte: rendimiento deportivo y composición corporal
La respuesta al entrenamiento y a la alimentación deportiva tampoco es idéntica entre personas.
La genética puede influir en determinados aspectos del metabolismo y la utilización de nutrientes, pero el rendimiento deportivo es un fenómeno multifactorial. Entrenamiento, descanso, composición corporal, ingesta energética, estado de salud, entorno y experiencia tienen un peso fundamental.
La investigación nutrigenética puede ayudar a comprender parte de esa variabilidad, pero actualmente no permite diseñar de forma fiable todo un programa de rendimiento únicamente a partir de una muestra de ADN.
El trabajo del dietista-nutricionista consiste precisamente en integrar información genética cuando sea relevante dentro de una evaluación nutricional mucho más amplia.
Prevención de enfermedades metabólicas a través de la alimentación
Obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares son algunos de los campos en los que se estudian con mayor interés las interacciones entre dieta y genética.
La nutrición personalizada pretende identificar diferencias metabólicas que permitan seleccionar estrategias dietéticas mejor ajustadas a determinados perfiles. La investigación actual apunta a un potencial importante en prevención y manejo de enfermedades metabólicas, pero también señala retos relacionados con la evidencia clínica, la integración de grandes volúmenes de datos, el coste y la privacidad genética.
La alimentación sigue siendo, además, solo una parte del riesgo. Actividad física, sueño, entorno y otros condicionantes también desempeñan un papel relevante.
El papel del dietista-nutricionista especializado en la interpretación genómica
Disponer de un resultado genético no equivale a saber interpretarlo.
El dietista-nutricionista especializado necesita comprender genética, bioquímica, metabolismo, fisiopatología y metodología científica para determinar si una asociación genética cuenta con suficiente evidencia y si tiene utilidad práctica para el paciente.
También debe ser capaz de distinguir entre información clínicamente relevante y resultados con un valor todavía experimental.
La nutrición de precisión no elimina el razonamiento clínico: lo hace más complejo, porque obliga a integrar nuevas capas de información sin perder de vista la historia clínica, los hábitos, el contexto social y los objetivos reales de cada persona.
Conviértete en especialista en nutrición con el Grado en Nutrición Humana y Dietética de CUHMED
El Grado en Nutrición Humana y Dietética de CUHMED ofrece una formación integral que incluye biología celular, bioquímica, biología molecular, endocrinología, fisiopatología, nutrición clínica y nutrición avanzada, además de una optativa específica en Nutrigenómica e Inmunonutrición.
La titulación habilita para ejercer como dietista-nutricionista y combina formación académica, práctica e investigación dentro del entorno de CUHMED y HM Hospitales.
Comprender cómo interactúan genes, nutrientes y metabolismo será una de las competencias cada vez más relevantes en una nutrición que avanza desde recomendaciones generales hacia estrategias progresivamente más precisas.





